El Elefante encadenado

Fecha de Publicación: 14/11/2018
Categoría: Reflexiones

Cuando era chico me encantaban los circos. Y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Como a muchos otros niños, también a mí me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía una gran demostración de su tamaño, peso y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena, que aprisionaba una de sus patas atadas a una pequeña estaca clavada en el suelo…

…Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa, estaba claro que ese animal -capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza-, podía, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio era evidente: ¿por qué permanece atado? ¿por qué no hace nada para liberarse? ¿por qué no huye?

Pregunté entonces a mis maestros, a mis padres, o a otras personas mayores y me explicaron que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Pero yo no lo veía claro: si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?

Pasó el tiempo, hasta que hace unos años descubrí -por suerte- que alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: el elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño.

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. En ese momento, la estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía… Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque…CREE QUE NO PUEDE (“No puedo” / “Es imposible” …)

Él tiene el registro y el recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y se ha quedado con este registro. Y lo peor de todo es que jamás se lo ha vuelto a cuestionar seriamente. Jamás ha vuelto a intentar poner a prueba su fuerza otra vez…

Por eso, PODER, ¡DEPENDE DE TI! SÓLO DEBES INTENTARLO: probando nuevas herramientas adquiridas, buscando soluciones a tus limitaciones o simplemente intentarlo de nuevo dentro de otro ámbito. 

Fuente: www.sabiamente.es

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